sábado, 25 de julio de 2020

¿Cómo fue la primera vez que hice yoga?

Imágenes de 2016
Cómo siempre hay y habrá una primera vez en la vida para todo, hoy quiero hablaros de cómo fue la primera vez que practiqué yoga. La primera vez real que practiqué yoga fue en 2006, con vídeos de Alejandro Maldonado que alguien subía a un canal pirata de la televisión, estuve varias semanas practicando, pero no era el momento, porque en casa de mis padres no tenía espacio para practicar, y en aquellos años tampoco podía conseguir materiales como una esterilla. Pero en esta entrada de lo que quiero hablaros es de cuando comencé a hacer yoga de verdad, cuando me propuse aprender y practicar yoga, que fue en 2016. No me voy a explayar en esto, pero como la mayoría de personas, cada uno de nosotros tenemos una razón para acercarnos al yoga, en mi caso había estado muy malita y quería recuperarme, y después de probar con varias disciplinas físicas, nada me sentaba bien, hasta que me puse a practicar Yoga, y me di cuenta de que el yoga sí era para mí. Respecto al por qué comencé, en esta entrada solo diré que durante estos cuatro años el yoga me ha hecho mucho bien, y me ha ayudado a estar más fuerte y mejor. Pero lo que interesa aquí es ¿cómo fue aquel primer encuentro real con el yoga?


No quiero centrar esta entrada en un único día, sino en las primeras semanas que hice yoga, porque es un proceso, vas realizando muchos asanas distintos, aprendiendo pranayama y muchas cosas más, y realmente explicar un único día empobrecería la experiencia. 

Estaba en casa, comencé a hacer yoga tranquilamente en casa con un libro y una esterilla que en realidad era de fitness, en mi caso comencé muy despacio, sin prisas, tanteando lo que me sentaba bien y mal, recuerdo que me sentí muy feliz porque podía hacer los asanas, hubo días de mucha felicidad porque descubrí que podía hacer muy fácilmente asanas que me parecían difíciles, cómo el lagarto apoyando los codos, o la media paloma incluso tumbándome hacia delante, y era la primera vez, también podía hacer la vela, incluso estando muy débil, así que esas experiencias me hicieron sentirme muy feliz. 

Sin embargo, hubo experiencias que me hacían creer que a la mejor el yoga no era para mí, recuerdo que hacer la plancha me costaba mucho, y era totalmente incapaz de hacer la plancha lateral y el guerrero 3, y aunque parezca una tontería, cuando estás muy feliz y lanzada porque ves que te salen tan bien todas esas torsiones, los equilibrios y muchas cosas, de pronto encuentras tu punto flaco y te hundes, sobre todo si estás tan tristona. Realmente piensas que no es para ti, pero es un error, en yoga siempre se dice que si no tienes fuerza, o flexibilidad, o equilibrio, el yoga es para ti, porque practicando ganaras esas destrezas. 

Otra cosa que me pasaba es que mi espalda estaba tiesa como una estaca, y posiciones tan simples como la pinza de pie o sentada era incapaz de realizarlas, me quedaba en 90º y mi pecho no tocaba mis muslos de ninguna manera, aun hoy 4 años después, aunque me doblo muchísimo, todavía me queda. Hay que tener mucha paciencia si tu espalda no es flexible. Creo que la posición que menos me gusta es la pinza sentada, y precisamente por eso es la que más falta me hace realizar.

Más dificultades, los profesores siempre dicen, "Perro boca abajo, y descansamos aquí cinco respiraciones", era incapaz de estar cinco respiraciones en perro boca abajo, me resultaba horrible, no tenía fuerza, me dolían los brazos, ahora me resulta fácil. Os doy un truco, pedalead y se os hace menos intenso, es decir al tener las dos piernas estiradas es más duro, puedes doblar una y volver a estirarla y luego doblas la otra, y vas alternando, y se hace más fácil. 

Una cosa que a mí me ha costado horrores, y que he tardado muchísimo tiempo en poder hacer es chaturanga dandasana sin apoyar rodillas, pero lo conseguí, y es cuestión de ganar fuerza en brazos en realidad. Cómo os dije estaba muy débil. El truco para poder hacerlo es hacer muchas sesiones con asanas para ganar fuerza en los brazos. A veces hacía autopráctica haciendo planchas, planchas laterales, el delfín, muchos chaturangas con las rodillas apoyadas, muchos perros boca abajo, perros boca arriba siempre en vez de cobra, perro de tres patas, etc, y cuando te das cuenta un día pruebas y lo haces sin apoyar las rodillas. 

Las posturas que te cuestan más son las que siempre vas a dar marcha atrás si no puedes practicar durante varias semanas o meses, así que no las dejéis de realizar, o de hacer posturas preparatorias, porque si no nunca llegaréis a hacerlas. A mí me queda mucho todavía, solo llevo 4 años y mi camino ha ido muy lento por lo débil que estaba y porque tengo fatiga crónica, pero es ahora cuando al sentirme más fuerte he tomado mucho impulso, y aun habiendo ido lento, el haber seguido ha hecho que aprendiera mucho, así que no paréis, incluso en malos momentos relacionados con la salud, o en los momentos de debilidad. 

Otra cosa que me pasaba al principio es que paraba de hacer yoga si hacía calor, cosa que no hago ahora, y llega un momento en que de alguna manera te acostumbras, es muy extraño, pero es así. También paraba si hacía mucho frío, pero poco a poco debes comenzar a superar eso, por ejemplo, yo en invierno adoro practicar en el exterior, dejas de sentir frío en unos minutos, y luego al terminar te tapas con una manta y ya está. 

En cuanto al pranayama, siempre me había costado respirar por la nariz, prácticamente no la usaba para respirar y respiraba por la boca, así que esas primeras semanas me costó, pero poco a poco lo fui consiguiendo. En mi caso, hubo días de mucha debilidad, incluso semanas, que no podía practicar asanas y seguí haciendo ejercicios de pranayama, y también meditando. Hoy en día respiro perfectamente por la nariz, las horas que hagan falta.

Respecto a la meditación, aprendí a meditar en 2002, pero solo practicaba cuando me hacía falta, a partir de 2016 comencé a meditar a diario, y es una maravilla, es verdad que los primeros días tienes que estar por ejemplo cinco minutos meditando antes de los asanas y no aguantas ni dos minutos, pero al practicar a diario, puedes meditar el tiempo que sea, y debo decir que la respiración ayuda muchísimo, meditación y pranayama van totalmente unidos. Cuando empiezas, muchas veces te saltas la meditación, porque no entiendes que para que el resto de la sesión salga bien, necesitas ese rato de meditación, para alejarte de todo lo que estás viviendo fuera de la esterilla, si te cuesta o si te parece una tontería: "paciencia", forma parte del yoga y es necesaria.

Hablemos de los mantras antes de comenzar una sesión, y al terminar. Me daba muchísima vergüenza cantar los mantras, hasta estando sola en casa, o que me escuchara mi novio, o cuando practicaba en el jardín, que me escucharan los vecinos o las personas que pasaban por la calle. Ahora me acuerdo y me río muchísimo. En realidad son condicionamientos sociales y religiosos, si te escuchan cantando un mantra normalmente piensan que es algo religioso, y que serás budista o algo así, y los yoguis son de todas las religiones o de ninguna, no tiene nada que ver. Cantamos los mantras por los efectos que tienen el sonido y la vibración. Creo que también crean un choque cultural, si te escuchan cantando Om Shanti Shanti Shanti, la gente no tiene ni idea de que estás diciendo Om Paz Paz Paz, ¡estas cantando PAZ!, no es algo religioso. Así que el tema de los mantras puede dar un poco de vergüenza, pero al final te acostumbras. (A día de hoy estoy empezando con Ashtanga, porque practico Vinyasa y quiero ir más allá, y pienso en qué pensará mi novio cuando me escuche cantar el mantra de Ashtanga, ese sí que suena bien budista, pero a la misma vez me parto de risa, pues porque lo voy a cantar cada vez que haga falta.) Y lo bonito que es cuando cantas un mantra a la misma vez que más personas, es maravilloso. 

¿Y la apariencia? Qué vergonzosos somos con la apariencia ¿verdad?, he tardado en hacerme fotos de verdad haciendo yoga y subirlas a Instagram 4 años, imaginaos. Pues durante aquellos primeros días se me hacía muy raro llevar mallas tan ajustadas, porque yo nací flaca y moriré flaca, soy de una familia de flacos, es así, y me veía rarísima, pero es como estoy más cómoda, con los leggings. En aquel entonces, absolutamente todos los leggings que encontraba eran negros o gris oscuro, y cuando eres una persona delgada te sientan fatal. Afortunadamente ahora hay leggings de todos los colores y tipos, y te sientes mejor, al final te acostumbras y te gustan demasiado. Pienso que a mucha gente le pasará lo de verse raros con mallas, pero somos como somos, no hay más.

También me resultaba muy raro verme con el pelo recogido, antes jamás me recogía el pelo, siempre lo llevaba suelto, no me parecía yo, unido a eso, cuando cierro la boca tengo una expresión super dura, que se suaviza si sonrío, pero en yoga tenemos que tener la boca cerrada, me veía y me recordaba a las fotos viejas de mi abuela, con la cara seria de alemanzota, ahora me río mucho de eso, he heredado los rasgos duros, la cara de alemanzota, pero somos como somos, todos. 

Creo que ya os he contado muchas de mis experiencias en el recorrido del yoga, por esta entrada al menos. Espero que esta entrada haya podido ayudar a los que estén empezando en yoga o se lo planteen, es muy importante entender que todos tenemos limitaciones, y que en yoga, esas limitaciones solo se superan practicando a diario. 


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